La Otra Semana Santa de León
Mientras la solemnidad se apodera de León durante los días santos, una procesión ajena a la liturgia cristiana despierta risas, cánticos irreverentes y una multitud sedienta de orujo. Esta es la historia de Genaro Blanco Blanco, apodado con cariño y sarcasmo como Genarín, el «santo pellejero», el «bendito canalla» y el «patrón de los herejes leoneses». Más que una anécdota, el Entierro de Genarín es una manifestación popular cargada de sátira, mitología urbana y una fuerte identidad leonesa.

I. El Hombre Tras la Leyenda: Genaro Blanco Blanco
Orígenes Humildes de un Pícaro Castizo
Genaro nació en 1861 en Izagre, un pueblo de la provincia de León, pero su leyenda no empezó hasta que arribó a la capital leonesa en 1896. En un León de calles empedradas, tabernas mal iluminadas y ecos de bandurrias, Genarín desarrolló su vida con la humildad de los oficios itinerantes. Comenzó como empleado de Consumos, pero, tras ser apartado de ese puesto, ejerció múltiples labores hasta encontrar su ocupación final: pellejero. Se dedicaba, concretamente, al comercio de pieles de conejo, un oficio tan rudo como anónimo en aquella época.
Más Que Pellejero: Icono de la Calle
Lo que verdaderamente definió a Genaro no fue su profesión, sino su desmesurado amor por el orujo, su gusto por las prostitutas y su fervor por el juego de cartas. Deambulaba por los burdeles de Doña Francisquita, frecuentaba las cantinas con una botella medio vacía en la mano, y conversaba con santos y pecadores por igual. Con una estatura menuda —no llegaba al metro y medio— y una gran capacidad para ganarse simpatías, Genaro se convirtió en leyenda aún antes de morir.
II. La Muerte del Canalla: Crónica de una Tragedia Bizarra
Una Madrugada Inolvidable
El 29 de marzo de 1929, en la madrugada del Viernes Santo, mientras León dormía entre rezos y vigilias, Genarín fue arrollado por el primer camión de la basura de la ciudad. Ocurrió en la calle Carreras —entonces conocida con nombres tan sugerentes como «del Barranco» o «Apalpacoños»— mientras aliviaba su vejiga en la muralla.
Según el Diario de León, el cuerpo quedó tendido junto al tercer cubo contando desde Puerta Castillo, marcando para siempre el lugar como punto sagrado de la procesión pagana.
III. Los Cuatro Evangelistas: Cronistas de un Santo Profano
Poetas de Tinta y Orujo
La muerte de Genarín pudo haber sido una anécdota grotesca de una crónica negra local. Pero cuatro personajes singulares decidieron que merecía más. Ellos fueron los «evangelistas» de la leyenda, quienes con versos, romances y cánticos, elevaron al borracho a los altares de la irreverencia leonesa.
- Francisco Pérez Herrero
Dentista, mecánico, poeta. Su vida fue una amalgama de saberes populares y letras tabernarias. Fue el principal propagador del culto genariano, y vivió hasta 1988, viendo con sus propios ojos cómo la leyenda tomaba cuerpo entre procesiones alternativas y libros. - Luis Rico
Aristócrata venido a menos, vivió sus últimos años como un místico de la bohemia. Murió pobre, como debe morir un santo de lo profano. - Nicolás Pérez «Porreto»
Árbitro de fútbol y ferviente seguidor del «padre Genarín». Se le atribuyen gestas deportivas bajo el influjo del santo, como la mítica subida de la Cultural Leonesa a Primera División. - Eulogio «El Gafas»
Taxista y coplero, creador de refranes y chascarrillos que aún circulan en los bares del casco antiguo. Fue el alma burlona del grupo.
IV. El Entierro de Genarín: La Procesión Profana
Un Ritual de Paganismo Irreverente
Desde 1930, cada Jueves Santo, al caer la noche y nacer el Viernes Santo, León vive una ceremonia singular: El Entierro de Genarín. Organizada por la Cofradía de Nuestro Padre Genarín, esta procesión parodia las liturgias católicas, con tintes carnavalescos, humor negro y una carga cultural inigualable.
Censura y Resurrección
Durante el franquismo, en 1957, el rito fue prohibido por la dictadura. Pero no murió. Resurgió en 1978, con la democracia y la ansiada libertad de expresión. Desde entonces, el Entierro ha ganado fuerza, convocatoria y carácter simbólico.
V. Iconografía del Culto: Pasos, Cabezudos y Ofrendas
Los Cuatro Pasos de la Procesión
- El Santo Pellejero
Representación de Genarín con pantalones de pana, alpargatas desgastadas, farola en mano y botella de orujo. Camina erguido por las calles de León, llevado en andas por sus devotos. - La Moncha
Figura inspirada en la prostituta que encontró el cuerpo de Genarín. Portadora de redención y testigo del suceso trágico. - La Muerte
Una personificación esquelética, tenebrosa y humorística del final que alcanzó al canalla. - La Cuba
Un barril de orujo cargado de ofrendas: vino, naranjas y orujo. Estos regalos se elevan en la muralla, lugar del fallecimiento, por el Hermano Colgador, en un acto poético y sacramental.
Cabezudos: Evocación de los Evangelistas
Cada año, las figuras cabezonas de Paco Herrero, Luis Rico, Porreto y El Gafas acompañan a Genarín por las calles. No son meros accesorios: son guardianes de la historia, caricaturas vivientes de la memoria.
VI. Los Milagros del Santo Borrachín
Un Santo No Reconocido, Pero Milagrero
Un mito sin milagros sería un cuento a medias. A Genarín se le adjudican al menos cinco prodigios:
- La Piedra Renal
Un hombre, al orinar donde Genarín murió, expulsó un cálculo renal del tamaño de una nuez. El dolor cesó. Milagro certificado. - La Prostituta Redimida
La Moncha, tras encontrar el cuerpo, dejó el oficio y regresó a Lugo. Una conversión que emula los relatos bíblicos. - El Castigo al Ladrón
Un ratero que intentó robar las ofrendas cayó desde la muralla y se fracturó la cadera. Justicia divina. - El Gol Místico
Un portero del Hércules lanzó el balón, que se desvió de forma inexplicable hacia su propia portería. El tanto que subió a la Cultural Leonesa fue obra del espíritu de Genarín, aseguran. - Zapatero y la Presidencia
Maximino Barthe, abad de la cofradía, afirmó sin titubeos: José Luis Rodríguez Zapatero no habría sido presidente sin la ayuda del bendito canalla.
VII. El Recorrido del Entierro: León Como Escenario Litúrgico
Itinerario 2025
Para este año, el recorrido comienza a medianoche del Viernes Santo desde Puerta Moneda. Se avanza por las calles:
- Herreros
- Capilla
- Plaza del Grano (donde se leen versos frente a la cruz)
- Juan II
- Fernández Cardóniga
- San Martín
- Platerías
- Plegaria
- Cardiles
- Calle Paloma
- Catedral de León
Desde la Pulchra Leonina, se dirige a Cardenal Landázuri hasta alcanzar el Arco de la Cárcel, lugar sagrado donde se leen los versos ganadores del Certamen Genariano.
Muralla y Proyección
Aunque las obras impiden alcanzar el «tercer cubo», símbolo del accidente, las ofrendas —naranjas, laurel, orujo— serán elevadas hasta lo alto de la muralla y proyectadas para todos los asistentes.
VIII. Una Fiesta Única: Patrimonio Inmaterial Leonés
Satira y Devoción
El Entierro de Genarín es más que una burla o una juerga nocturna. Es la afirmación de una cultura viva, una crítica velada al poder eclesiástico, una defensa del folklore castizo, un manifiesto de libertad.
Versos Inmortales
El clímax de la procesión llega con la lectura de versos burlescos. Algunos improvisados, otros ganadores del certamen anual, todos comparten el mismo espíritu: irreverencia, ironía y amor por Genarín.
“Y siguiendo sus costumbres
que nunca fueron un lujo,
bebamos en su memoria
una copina de orujo.”
Cada Jueves Santo, León se divide entre dos procesiones: la oficial y la herética (Entierro de Genarín en León.). Pero ambas conviven, como lo hacen la fe y la duda, la penitencia y el goce. El Entierro de Genarín no pide aprobación, solo presencia. Y cada año, miles de personas lo atestiguan, se emborrachan en su nombre, ríen y lloran con el recuerdo de aquel pellejero que, con su muerte absurda, alcanzó la eternidad popular.
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